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12-02-2024


El central de Boca Juniors contó cómo lleva la enfermedad que le fue diagnosticada en julio del año pasado y cómo jugar en la Liga lo ayuda a llevarla más “fácil”. La importancia de la terapia y el agradecimiento al club.

Desde chico hizo deporte, pero llegó al vóley a los 16 años. Previamente fue nadador federado, intentó jugar al fútbol, pero la vida lo llevó para otro lado. Lo reclutaron por su altura y comenzó en el club Quilmes Oeste, de ahí pasó a la Universidad de Quilmes y terminó en el último año de inferiores en Boca Juniors, donde estuvo casi 8 años. Jugó la LVA en otros equipos, pero para esta temporada recibió el llamado de Marcelo Gigante.

“Me pasó todo a la vez. Me diagnosticaron cáncer en julio del año pasado, estaba jugando en Defensores y me dijeron que no me iban a tener en cuenta para la Liga. Fue una acumulación de cosas que se me empezaron a cruzar por la cabeza, que iba a tener que dejar de jugar hasta que me llamó Marcelo. Recibí el apoyo incondicional de él, de Gonzalo (Barreiro), del preparador físico, de mis compañeros, me aceptaron sabiendo el problema que tenía”, afirmó el jugador Xeneize.

¿Cómo estás llevando la enfermedad?

-Todavía sigo en tratamiento, hasta el 14 de marzo estoy con quimioterapia cada 21 días y la trato de llevar como puedo. Antes de arrancar la pretemporada me operaron, arranqué a entrenar dos semanas después, tuve que hacer un tratamiento de radioterapia que lo terminé en mitad de diciembre y a fines de ese mes, arranqué con la quimioterapia, todo de forma preventiva hasta que termine. Después tendré que hacerme estudios y controles para ver cómo estoy. Cada vez hay más tratamientos, si se agarra a tiempo se puede curar.

¿Cómo te ayudó el deporte en esto?

-La verdad que jugar y entrenar hace que lo lleve bastante bien. Siento que la saqué barata, no me siento un ejemplo de superación por lo que pasé, porque por ahora la vengo sacando bastante barata. Hay gente que lucha contra esto hace muchos años, pero yo encontré en el deporte un refugio y una contención terrible, más la contención de mi familia y de mi novia.

Cuando jugaba en la Universidad de Quilmes había empezado a estudiar el Profesorado de Educación Física, pero tuvo que abandonar la carrera. “Prioricé el tema del vóley que era lo que me gustaba. Varios años me dediqué solo a jugar y hace 3 que trabajo como entrenador. Dirigí en el Club Italiano, el año pasado en Banfield y ahora estoy en Lanús”.

En su tiempo libre Palumbo disfruta mucho de estar en familia, de descansar. Además cuenta que no tiene cábalas, solo mañas después de tanto tiempo en el deporte. “Me gusta mucho dormir la siesta, lo disfruto un montón. También ver series, películas, me gusta cocinar. Cábalas no tengo, suena raro pero me cuesta mucho jugar sin gemeleras, me pueden faltar otras cosas pero eso no”.

- ¿Haces algún tipo de terapia?

-Sí, estoy haciendo terapia, arranqué un mes antes de que me hayan diagnosticado por otros motivos personales y a partir de esto la uso para transitar esta enfermedad. Se la recomiendo a todos, a todo el mundo, es necesario y un cable a tierra que todos deberíamos tener.